La crítica que no se critica

El vacío entre la sospecha tecnológica y la soberanía pedagógica en la formación docente

Por qué leer este artículo

La crítica también necesita mirarse al espejo

Un texto para pensar la formación docente más allá de la sospecha tecnológica: no como rechazo automático de la IA o las plataformas, sino como construcción de criterio, agencia y soberanía pedagógica.

1

Evita una crítica cerrada

Muestra que denunciar el solucionismo EdTech es necesario, pero insuficiente, si la crítica bloquea el disenso y se vuelve identidad.

2

Distingue sospecha de pensamiento complejo

No basta detectar fallas: pensar tecnología exige integrar crítica, sistema, evidencia e innovación para construir alternativas reales.

3

Lleva la denuncia a la soberanía pedagógica

Propone pasar de “la plataforma nos captura” a “qué podemos decidir, auditar, adaptar o construir desde la educación”.

Idea fuerza: La tarea docente no es aceptar ni rechazar tecnología por reflejo, sino construir criterio, gobernanza y agencia situada.

1. Punto de partida: una crítica necesaria

Mitos EdTech. Desmontando el solucionismo tecnológico en educación, obra colectiva coordinada por Suárez-Guerrero, Raffaghelli y Rivera-Vargas, con prólogo de Sangrà, hace un trabajo que la formación docente latinoamericana necesitaba desde hace tiempo: nombrar con precisión los mitos que sostienen al solucionismo tecnológico en educación. El mito de la causalidad, el de la homogeneidad digital, el de la objetividad de los datos, el de la inmaterialidad de la nube, el de la gratuidad que en realidad cobra en vigilancia. Cada uno de esos mitos está bien documentado, cada uno merece enseñarse, y ninguno de ellos es el objeto de este texto.

El libro, en su cierre, hace algo notable: no propone abandonar la tecnología ni volver a una educación predigital, sino que consolida los mitos EdTech como objeto de estudio propio dentro de la pedagogía digital crítica y llama a investigarlos, no solo a denunciarlos. Ese matiz importa. El libro no es el problema. Es, en el mejor sentido, un punto de partida.

La pregunta de este ensayo empieza exactamente donde el libro termina, y es una pregunta que ninguna obra centrada en desmontar mitos tecnológicos puede responder desde dentro de sí misma, porque no es una pregunta sobre la tecnología, es una pregunta sobre lo que le pasa a la formación docente cuando toma esa crítica y la convierte en su única gramática disponible.

¿Qué le ocurre a un profesor en formación cuando aprende que toda tecnología es sospechosa, toda innovación externa es captura, toda empresa es agente opresor, toda analítica es extractivismo, toda automatización es deshumanización? ¿Qué tipo de pensamiento se construye ahí? ¿Uno complejo, o uno simplemente invertido?

Esa pregunta no se responde citando más crítica al solucionismo. Se responde mirando qué dice la literatura reciente sobre los límites de la propia crítica, sobre el adoctrinamiento independiente de su signo ideológico, sobre los mecanismos cognitivos que convierten una identidad profesional en filtro, y sobre lo que, medido empíricamente, la formación docente latinoamericana ha construido o ha dejado de construir.

RECURSO INTERACTIVO

¿Evaluación para cerrar o para abrir?

Explora de manera interactiva la paradoja, las bases teóricas y la evidencia empírica de la Inteligencia Artificial integrada en la evaluación formativa.

Riesgo Crítico

La Automatización Circular

El bucle inútil del “copiar y pegar”

1 Docente diseña rúbrica o tarea usando IA
2 Estudiante resuelve y redacta usando IA
3 Profesor califica y escribe feedback usando IA
Resultado: un ciclo cerrado de textos artificiales donde el esfuerzo cognitivo, la interpretación del error y el aprendizaje real se debilitan.
Potencial Pedagógico

El Amplificador de Escala

Habilitando lo que antes era inviable

La IA puede convertirse en un andamiaje para implementar metodologías que históricamente requerían demasiados recursos humanos:

  • Retroalimentación inmediata: respuestas formativas en el momento exacto del error.
  • Personalización a gran escala: itinerarios adaptados a dificultades detectadas en tiempo real.
  • Decisiones basadas en evidencia: agregación inteligente de datos para ajustar la enseñanza.

2. Cuando la crítica deja de ser método y se vuelve identidad

Conviene empezar por algo incómodo: el propio campo de los estudios críticos de la tecnología educativa ya se ha hecho esta pregunta sobre sí mismo. En 2020, la revista On Education abrió un número completo bajo el título “The fatigue of critique?” (Editorial Team, 2020), preguntándose si la crítica constante al determinismo y al solucionismo tecnológico había llegado a un punto de agotamiento, a repetir el mismo movimiento denunciatorio sin producir ya nada nuevo. Macgilchrist (2021) respondió a esa pregunta con matices, sin creer que haya “fatiga de la crítica” en el sentido de que sobre criticar, defendiendo en cambio una crítica generativa, capaz de imaginar alternativas y no solo de señalar fallas, una crítica que sostenga a la vez la indignación y la esperanza.

Ese matiz es exactamente el que se pierde cuando la crítica se traslada de la investigación a la formación inicial docente sin mediación pedagógica. Stańczyk (2021), revisando la tradición freireana desde la pedagogía materialista, describe un fenómeno estructuralmente idéntico dentro de la propia pedagogía crítica, cuando esta se vuelve autorreferencial y pierde su base material entra en un impasse, deja de ser una herramienta de lectura del mundo y se convierte en una gramática que se repite a sí misma. No hace falta que cambie el objeto de la crítica, antes el capital, ahora la plataforma, para que el mecanismo se repita.

Aquí es útil una distinción que la filosofía de la educación reciente ha trabajado con rigor, la que separa el adoctrinamiento de la neutralidad. Martin (2023), en Educational Theory, sostiene una tesis que reordena por completo el problema, las instituciones educativas adoctrinan no por qué contenido defienden, sino cuando las normas discursivas alrededor de ese contenido se vuelven cerradas, cuando ya no es posible disentir sin ser leído como ingenuo, cómplice o retrógrado. Bajo ese criterio, el adoctrinamiento no depende del signo ideológico. Se puede adoctrinar defendiendo el mercado o defendiendo la resistencia al mercado, la variable que decide si hay adoctrinamiento es si el estudiante conserva un espacio legítimo para pensar distinto sin pagar un costo social por ello.

JUEGO DE SIMULACIÓN PEDAGÓGICA-ANDRAGÓGICA

El Impasse de la Crítica

¿Utilizas la crítica para transformar o para encerrarte en el dogma?

Tu misión: Diseñar un proyecto de tecnología educativa para tus estudiantes de formación docente. Deberás equilibrar la lucidez crítica con la capacidad de acción pedagógica.

Monitorea tus tres indicadores clave:

🧠 Autonomía Epistémica Apertura mental y pensamiento libre.
🛠️ Capacidad de Acción Herramientas reales para transformar el aula.
🔄 Índice de Dogma (Ortodoxia) Si llega al 100%, caerás en la parálisis circular.
🧠 Autonomía Epistémica
50%
🛠️ Capacidad de Acción
50%
🔥 Índice de Dogma
20%
🔄 Bucle Circular
Estado de la Crítica: Saludable y abierta
Escenario 1 de 4

Cargando escenario...

Texto del escenario...

FIN DE LA SIMULACIÓN

Título del Resultado

Descripción detallada según el balance del jugador...

Reflexión Teórica de tus Decisiones:

Concepto de tu Ruta Autor Clave ¿Qué significa en la práctica?
Evitar la Preempción Epistémica Lee (2025) No descartar una tecnología o idea por su origen comercial, sino examinar sus argumentos.
Crítica Generativa Macgilchrist (2021) Sostener la indignación ética pero imaginar alternativas reales; no limitarse a señalar fallas.
Evitar el Adoctrinamiento Martin (2023) Permitir el disenso legítimo del estudiante sin que pague un costo social o sea tachado de ingenuo.
La Gramática Repetitiva Stańczyk (2021) Cuidado con repetir consignas críticas desconectadas de las necesidades materiales del aula.

En la misma línea, Lee (2025) defiende la apertura mental como fin educativo explícito, incluso, sobre todo, en contextos polarizados, y advierte contra lo que llama preempción epistémica, la clausura anticipada de una posición antes de que pueda ser examinada, simplemente porque su origen la vuelve sospechosa de antemano. Es la descripción exacta de lo que ocurre cuando, en un aula de formación docente, una postura favorable a cierta tecnología se descarta no por sus argumentos sino por su procedencia.

Dimensión Crítica como método Crítica como identidad
Función de la sospecha Punto de partida para investigar Conclusión ya conocida de antemano
Relación con la evidencia nueva Puede revisar la posición previa Reinterpreta la evidencia para confirmar la posición previa
Tratamiento del disenso Se examina en sus términos Se lee como síntoma de captura o ingenuidad
Resultado en el estudiante Autonomía epistémica (Lee, 2025) Preempción epistémica (Lee, 2025)
Riesgo institucional Ninguno inherente Normas discursivas cerradas, es decir, adoctrinamiento (Martin, 2023)
Vínculo con la acción Habilita decisión situada Sustituye la decisión por la denuncia

La tabla no busca oponer una crítica buena y una mala como esencias fijas, sino mostrar que la crítica pedagógica se desplaza entre estos dos polos según cómo se enseñe, y que ese desplazamiento, no el contenido específico de lo que se critica, es lo que determina si estamos formando pensamiento complejo o identidad defensiva.

3. El mecanismo cognitivo: por qué ni siquiera la formación protege

Hay una tentación fácil en este punto, asumir que basta con formar mejor, dar más lecturas, más rigor, más evidencia, para que la crítica no se cierre sobre sí misma. La literatura reciente en cognición motivada sugiere lo contrario, y es una de las incomodidades más importantes que este ensayo tiene que sostener.

Kahan (2017) documentó, en el marco de la teoría de la cognición identitariamente protectora, que la mayor competencia cognitiva o alfabetización científica no reduce la polarización ideológica frente a evidencia contraria a las propias creencias, a veces la aumenta, porque las personas con más herramientas analíticas son también más hábiles para racionalizar por qué la evidencia que contradice su identidad de grupo no aplica en su caso. Traducido a la formación docente, un profesor mejor formado teóricamente en pedagogía crítica no está, por ese solo hecho, más protegido frente al sesgo. Puede estar mejor equipado para argumentar por qué cada nueva evidencia a favor de una tecnología es, en realidad, una trampa más sofisticada.

Esto no es solo teoría importada de la psicología política, hay evidencia empírica específica en contextos educativos. Nazaretsky, Ariely, Cukurova y Alexandron (2022), estudiando la confianza docente en herramientas educativas basadas en inteligencia artificial, encontraron un patrón de perseverancia de creencias, los profesores tienden a descartar las recomendaciones del sistema cuando contradicen sus creencias previas sobre sus propios estudiantes, incluso cuando la recomendación es correcta. Lan (2024), en un estudio cualitativo sobre identidad profesional docente en programas de formación con inteligencia artificial, describe cómo la identidad profesional genera tensiones entre continuidad y apertura que terminan mediando, a veces bloqueando, la adopción de nuevas herramientas, no por evaluación de sus méritos, sino por la amenaza que representan para una autoimagen profesional ya consolidada. Trevisan et al. (2024), con un estudio multicaso, muestran una brecha persistente entre la identidad digital que los programas de formación inicial buscan instalar y la que efectivamente se activa en el aula real, lo que sugiere que la identidad, más que el conocimiento, es la variable que termina decidiendo la práctica.

Dicho de otro modo, el problema no es que a los futuros docentes les falte información sobre los mitos EdTech. El problema es que, una vez que la sospecha hacia la tecnología se instala como parte de la identidad profesional, no como herramienta de análisis sino como pertenencia a un grupo, empieza a operar el mismo mecanismo cognitivo que protege cualquier otra identidad amenazada. Ya no se trata de examinar la evidencia, se trata de defender quién se es.

Figura 1. El bucle de la cognición protectora en la identidad profesional docente

4. La prueba que faltaba: el vacío está en la propia literatura

Hasta aquí, el argumento podría leerse como una intuición razonable pero no verificada, que la formación docente crítica no ha construido su contraparte constructiva. La evidencia más contundente para esta tesis no viene de la psicología cognitiva, sino de un hallazgo bibliométrico dentro del propio campo de la educación crítica iberoamericana.

Parcerisa, Jacovkis, Lindín y Màrquez (2024), en una revisión sistemática publicada en REICE, hicieron una pregunta simple, cuánta literatura académica conecta explícitamente los conceptos de soberanía digital y educación. La respuesta, documentada con metodología de revisión sistemática, es que ese vínculo está prácticamente ausente en la literatura. Existe abundante producción crítica sobre plataformas, datificación y capitalismo de vigilancia en educación, muchos de cuyos propios autores participan también en Mitos EdTech, pero existe muy poca investigación que se pregunte, con el mismo rigor, qué tendría que construir un sistema educativo para dejar de depender de esas plataformas. Es, en el sentido más literal, una prueba empírica de que el campo crítico ha invertido su energía casi exclusivamente en la denuncia y muy poco en la arquitectura alternativa.

Esto no es un déficit menor ni accidental. Es coherente con todo lo señalado en las secciones anteriores, si la crítica se ha instalado como identidad más que como método, es previsible que la investigación producida desde esa identidad reproduzca el mismo desequilibrio, mucha genealogía del problema, poca ingeniería de la solución.

Lo más interesante es que los propios autores de ese diagnóstico ya empezaron a corregirlo. Jacovkis y Parcerisa (2025), poco después y en una revista distinta, proponen un marco analítico de gobernanza digital educativa organizado en cuatro actividades y tres dimensiones. Ese tránsito, de constatar la ausencia a construir la categoría que la llena, es en sí mismo un ejemplo del movimiento que este ensayo defiende:

Eje Infraestructuras Datos Servicios digitales
Posesión ¿Quién es propietario de los servidores y redes? ¿Quién es titular legal de los datos generados? ¿Quién posee las licencias y el código?
Provisión ¿Quién financia y mantiene la infraestructura? ¿Quién decide qué se recoge y con qué propósito? ¿Quién sostiene el servicio en el tiempo?
Regulación ¿Qué marco normativo aplica a los proveedores? ¿Qué protección legal tienen los datos escolares? ¿Bajo qué condiciones contractuales opera el servicio?
Uso ¿Qué capacidad tiene la institución para decidir su propia arquitectura? ¿Qué capacidad tiene el docente para auditar lo que se mide? ¿Qué margen real de elección tiene el sistema educativo?

Este tipo de matriz es exactamente lo que una formación docente centrada solo en la sospecha no enseña a construir. Permite pasar de “la plataforma nos captura” a una pregunta operativa, en cuál de estas doce celdas tenemos capacidad de decisión real y en cuáles no. Parcerisa, Jacovkis, Rivera-Vargas y Herrera-Urízar (2023), de nuevo autores que participan del mismo campo crítico, muestran en un análisis comparado de discursos sobre la entrada de las grandes tecnológicas a la educación pública que la retórica institucional oscila entre la resignación, “no hay alternativa”, y la denuncia, “todo es captura”, pero rara vez se detiene en la pregunta intermedia, qué gobernanza propia es posible construir dentro del margen real de autonomía disponible.

En el plano latinoamericano específico, Rivera-Vargas, Herrera-Urízar y Trejo Quintana (2025) documentan, en Izquierdas, cómo el capitalismo digital de las grandes tecnológicas opera en los sistemas educativos globales aprovechando precisamente esos vacíos de gobernanza institucional. Y Gómez Arévalo et al. (2026), analizando la educación superior latinoamericana frente a la inteligencia artificial, plantean la noción de soberanía cognitiva como horizonte, no como estado ya alcanzado, y subrayan que ese horizonte requiere formación docente en alfabetización crítica de datos y capacidad institucional para adoptar infraestructuras propias o de código abierto, algo que en la región sigue siendo más programa que realidad.

El punto que interesa retener de todo este eje es el más incómodo: la crítica al poder de las plataformas es empíricamente sólida, pero la investigación, y por extensión la formación docente que de ella se deriva, ha construido mucho menos aparato conceptual para la agencia institucional que para la denuncia. Eso no es una opinión ensayística. Es lo que muestra, con metodología propia, la revisión sistemática de Parcerisa et al. (2024), y lo que sus propios autores ya empezaron a remediar dos años después.

EVIDENCIA & EPISTEMOLOGÍA

La Paradoja de la Agencia

Por qué señalar el veneno de la tecnología no equivale a construir alternativas pedagógicas.

La Paradoja de la Culinaria Educativa

Utiliza este comparador interactivo para comprender cómo el campo de la tecnología educativa se ha estancado en la fase de diagnóstico preventivo, eludiendo la fase de preparación material.

La Crítica Pura (El Toxicólogo)

Diagnosticar el Daño

Su especialidad es detectar trazas de metales pesados, pesticidas, sesgos algorítmicos y extractivismo de datos en las plataformas de aprendizaje.

Acción principal: Prohibición y denuncia pública.
Consigna discursiva: “La plataforma nos vigila y coloniza”.
Resultado práctico: Estudiantes desarmados ante el aula real.
“Sabe perfectamente qué alimentos son nocivos, pero es incapaz de cocinar un huevo para alimentar a un grupo con hambre.”
La Crítica Generativa (El Cocinero)

Alimentar el Aula

Su especialidad es dominar las técnicas de cocción, equilibrar ingredientes y diseñar un menú saludable utilizando los recursos disponibles de forma soberana.

Acción principal: Creación de andamiajes y alternativas.
Consigna discursiva: “¿Cómo gobernamos estos datos pedagógicamente?”.
Resultado práctico: Docentes con capacidad de decisión y diseño.
“Reconoce los riesgos de los ingredientes, pero asume la responsabilidad ética de preparar un plato nutritivo y alternativo.”

5. Pensamiento complejo, no pensamiento invertido

Volviendo a la pregunta que abre este ensayo, ¿qué tipo de pensamiento se construye cuando se enseña a sospechar sistemáticamente? La literatura sobre pensamiento complejo en educación ofrece un criterio útil para distinguir entre pensamiento complejo genuino y su simulacro.

Ramírez-Montoya, Castillo-Martínez, Sanabria-Z y Miranda (2022) definen el pensamiento complejo como una macrocompetencia compuesta por al menos cuatro subcompetencias que operan de manera integrada, pensamiento crítico, sistémico, científico e innovador. La clave de esa definición es la integración, un pensamiento que es crítico pero no sistémico, o crítico pero no innovador, no es pensamiento complejo. Es pensamiento crítico aislado, y el pensamiento crítico aislado, sin la contraparte sistémica que obliga a mapear actores, incentivos y consecuencias, y sin la contraparte innovadora que obliga a proponer alternativas, tiende a colapsar en una sola operación repetida, detectar la falla.

Farias-Gaytan, Aguaded y Ramírez-Montoya (2023) conectan directamente esta idea con la alfabetización digital en instituciones de educación superior, mostrando que la transformación digital exige justamente esa integración de competencias, no solo destreza técnica ni solo vigilancia crítica. Y en un estudio empírico comparativo reciente entre México, Chile y España, Vázquez-Parra et al. (2025) encuentran, usando un instrumento validado, diferencias significativas en cómo estudiantes de distintos contextos perciben y despliegan estas competencias, lo que sugiere que la capacidad de pensar la tecnología de manera compleja no es un rasgo natural del pensamiento crítico latinoamericano, sino algo que debe formarse deliberadamente, con datos que muestran que ese proceso está lejos de completarse.

Aplicado a la pregunta de este ensayo, un profesor que aprende a identificar toda tecnología como sospecha está ejercitando una sola de las cuatro subcompetencias, la crítica, sin las otras tres. No está pensando de forma compleja. Está pensando de forma invertida, sustituyó “la tecnología resuelve todo” por “la tecnología no resuelve nada, y además oprime”, que es la misma estructura lógica, causalidad única, juicio cerrado de antemano, con el signo cambiado.

COMPLEX QUEST IV: SOBERANÍA COGNITIVA
🔊 SOUND READY
NUEVA ASIGNATURA

COMPLEX QUEST

La caída del Pensamiento Invertido
¡Héroe Docente! El Espectro de la Sospecha Inútil ha tomado la escuela. El profesorado ahora cree que toda tecnología educativa es un veneno insalvable, cayendo en la parálisis del dogma discursivo.
Tu misión: avanza por el mapa, derrota a las 4 falacias y equilibra tus subcompetencias para liberar la “Gobernanza Digital”.
Mover con teclado, flechas/WASD, o D-Pad virtual

6. Hacia una soberanía pedagógica situada

Si el diagnóstico es que la crítica sin autocrítica produce identidad defensiva y no pensamiento complejo, la pregunta constructiva es qué literatura reciente ofrece alternativas operativas, y no solo un llamado abstracto al equilibrio.

Jandrić et al. (2025), en un trabajo colectivo sobre alfabetización crítica en inteligencia artificial generativa, proponen evitar dos salidas fáciles y simétricas, el entusiasmo acrítico ante la IA y el pesimismo generalizado que anticipa catástrofe en cada nueva herramienta. Su argumento es que la alfabetización crítica genuina necesita sostener juicio técnico y juicio ético al mismo tiempo, sin que ninguno cancele al otro. Moylan, Code y O’Brien (2025) llegan a una conclusión convergente desde la perspectiva docente, en lugar de sumarse a la carrera por integrar IA a cualquier costo o de replegarse en el rechazo, defienden un enfoque reflexivo centrado en el juicio profesional situado del propio docente, informado pero no paralizado por la incertidumbre. Mikeladze, Meijer y Verhoeff (2024), revisando críticamente los marcos de competencia en IA para el profesorado, muestran que la mayoría de esos marcos todavía separan lo técnico de lo crítico como si fueran dos formaciones distintas, cuando la evidencia sugiere que deben enseñarse integradas desde el inicio.

Un ejemplo concreto de esa integración, publicado en la misma revista que aloja este debate, es el modelo de Area-Moreira (2026), uno de los propios autores de Mitos EdTech, para el desarrollo de competencia crítica con inteligencia artificial generativa en educación superior:

Dimensión Pregunta que activa
Interrogación ¿Qué supuestos y límites tiene esta herramienta?
Comparación ¿Qué otras fuentes o herramientas dicen algo distinto?
Diálogo crítico ¿Qué se pierde y qué se gana al usar esto en este contexto?
Verificación ¿Esta salida es exacta, sesgada o simplemente plausible?
Reelaboración personal ¿Qué parte de este proceso me corresponde pensar a mí?
Reflexión ¿Qué aprendí sobre mi propio criterio al usar esto?

Ninguna de estas seis preguntas es “¿debo rechazar esta herramienta por principio?” ni “¿debo confiar en ella porque es innovadora?”. Todas suponen que el juicio se construye en el uso situado, no antes de él. García-Beltrán (2026), en un estudio con estudiantes de un máster de formación de profesorado, encuentra evidencia en la misma dirección, la alfabetización digital docente ya no puede reducirse a competencias instrumentales, pero tampoco puede reemplazarse por una postura ideológica previa, necesita incluir comprensión técnica de cómo funcionan los algoritmos y los sesgos, junto con criterio para decidir cuándo y cómo usarlos.

Esto es, en términos operativos, lo que en publicaciones previas de este espacio hemos llamado soberanía pedagógica situada y docente catalítico, no el que transmite contenidos ni el que solo denuncia estructuras, sino quien genera condiciones para que personas, comunidades e instituciones dejen el ecosistema educativo mejor de lo que lo encontraron. En “La arquitectura del vacío” (grezan.cl) desarrollamos la idea de que el feudo digital prospera precisamente donde la institución educativa renunció a construir infraestructura, gobernanza y evidencia propia, una intuición que la revisión de Parcerisa et al. (2024) termina confirmando con datos. Y en “Pensamiento Complejo Regenerativo” (grezan.cl) propusimos que el pensamiento complejo, científico, sistémico, crítico y creativo, deja de ser suficiente cuando el sistema cambia más rápido de lo que se lo comprende, y que la tarea pendiente es avanzar de la lectura crítica del problema hacia la transformación activa del ecosistema, exactamente la misma dirección que hoy confirma la literatura reunida en este ensayo. Ambos textos, junto con otras piezas de este espacio sobre edumitos y sobre los disfraces pedagógicos de la innovación escolar, quedan referenciados al final para quien quiera revisarlos con más detalle.

MARCO DE ACCIÓN OPERATIVO

Soberanía Pedagógica Situada

Avanza de la denuncia pasiva a la transformación activa del ecosistema a través del juicio profesional situado.

El Juicio Profesional Situado (Moylan et al., 2025): enfrentar las tecnologías de manera informada pero no paralizada por la incertidumbre, evitando tanto el entusiasmo ciego como el pesimismo catastrófico.

El Docente Entusiasta

“Solucionismo Tecnológico”

Adopta e integra toda innovación o IA comercial de inmediato, asumiendo de manera acrítica que la tecnología es neutral y resuelve cualquier problema educativo por defecto.

Riesgo: captura de datos, pérdida de autonomía y alienación instrumental.

El Docente Sospechoso

“Pesimismo Paralizante”

Se repliega en el rechazo. Denuncia de manera sistemática la captura corporativa, pero no propone alternativas viables, dejando a sus alumnos sin andamiajes reales frente al mundo digital.

Riesgo: creación del vacío de gobernanza que Big Tech terminará colonizando.
RECOMENDADO

El Docente Catalítico

“Soberanía Situada”

No solo transmite contenidos ni solo denuncia estructuras. Diseña, de forma situada y soberana, condiciones materiales, metodológicas e infraestructuras alternativas para sus estudiantes.

Impacto: devuelve la agencia a la comunidad y deja el ecosistema mejor de lo que lo encontró.

7. Lo que el propio compendio no resuelve, y la tesis

Vale la pena decirlo con precisión, porque no es una crítica menor: ni Mitos EdTech ni buena parte de la literatura que denuncia el solucionismo tecnológico se hacen cargo de la pregunta propositiva. El compendio de autores que desmonta los diez mitos hace ese trabajo con solvencia, pero cierra el libro proponiendo investigar más los mitos, no proponiendo qué hacer con un profesorado que ya está frente a la tecnología, hoy, en el aula, sin esperar a que la próxima revisión sistemática esté publicada. Ese es exactamente el punto ciego que documenta Parcerisa et al. (2024) a escala de todo el campo, no una excepción del libro sino su síntoma más representativo: mucha genealogía de la sospecha, poca arquitectura de la acción.

Una crítica que se agota en la sospecha, por rigurosa que sea, deja al profesorado en formación con un diagnóstico y sin herramientas, sabe nombrar la captura, pero no sabe qué construir frente a ella. Eso es, en los términos de este ensayo, construcción inerte, un saber que reconoce el problema pero no activa al que lo sostiene. La alternativa que aquí se defiende no es cosmética, es la diferencia entre formar profesorado que sabe denunciar y formar profesorado capaz de activarse, de decidir en qué celda de gobernanza tiene margen real, de aplicar un modelo de interrogación técnica y ética a cada herramienta nueva, de construir, aunque sea a pequeña escala, la infraestructura, la evidencia o el criterio que la institución no construyó por él.

La crítica al solucionismo EdTech es necesaria y está bien fundamentada, tanto en Mitos EdTech como en la literatura que este ensayo ha recorrido. Pero esa crítica se vuelve insuficiente, y bajo ciertas condiciones documentadas por Martin (2023), potencialmente adoctrinadora, cuando la formación docente la convierte en identidad profesional en lugar de método analítico. La evidencia cognitiva, Kahan (2017), Nazaretsky et al. (2022), Lan (2024), muestra que ni siquiera una formación teórica sólida protege contra ese desplazamiento, al contrario, puede sofisticar la manera de defender la posición previa. Y la evidencia bibliométrica, Parcerisa et al. (2024), muestra que el campo crítico latinoamericano ha invertido su energía casi exclusivamente en la denuncia, dejando prácticamente sin construir la contraparte que permitiría a las instituciones y a los docentes ejercer agencia real frente a las plataformas.

La salida que sugiere esta literatura no es el punto medio cómodo entre tecnofilia y tecnofobia, sino algo más exigente, pensamiento complejo integrado (Ramírez-Montoya et al., 2022), gobernanza situada con categorías operativas (Jacovkis y Parcerisa, 2025) y alfabetización crítica que una juicio técnico y juicio ético en el mismo gesto (Jandrić et al., 2025; Area-Moreira, 2026).

Queda, entonces, la pregunta que de verdad importa, y que ninguna crítica al solucionismo tecnológico, por rigurosa que sea, puede responder por sí sola: ¿qué tipo de profesorado estamos formando para habitar un sistema educativo donde la tecnología puede oprimir, ampliar, capturar, habilitar, medir, distorsionar, conectar y transformar, todo al mismo tiempo? Responder eso exige más que sospecha bien entrenada. Exige, como muestra la evidencia reunida aquí, una crítica capaz de examinarse a sí misma con el mismo rigor que exige a su objeto, y sobre todo, una crítica dispuesta a construir lo que denuncia que falta.

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Conceptos clave para leer críticamente la relación entre tecnología, formación docente, soberanía pedagógica y pensamiento complejo.

Solucionismo tecnológico
Creencia de que los problemas educativos pueden resolverse principalmente mediante tecnología, plataformas o herramientas digitales, sin atender sus condiciones pedagógicas, sociales, políticas e institucionales.
Mitos EdTech
Conjunto de narrativas que presentan la tecnología educativa como neutral, inevitable, eficiente o universalmente beneficiosa, ocultando sus costos, sesgos, dependencias y formas de captura.
Pedagogía digital crítica
Enfoque que analiza las tecnologías educativas no solo por su utilidad técnica, sino por sus efectos en el poder, la autonomía, los datos, la cultura escolar y las relaciones pedagógicas.
Soberanía pedagógica situada
Capacidad docente e institucional para decidir, con criterio contextual, qué tecnologías usar, cómo usarlas, qué rechazar y qué construir, sin depender pasivamente de plataformas externas.
Crítica como método
Uso de la sospecha como punto de partida para investigar, contrastar evidencias, abrir preguntas y tomar decisiones situadas. No parte de una conclusión cerrada.
Crítica como identidad
Transformación de la crítica en una pertenencia ideológica o profesional cerrada, donde disentir se interpreta como ingenuidad, captura o complicidad.
Adoctrinamiento
Proceso educativo en el que el estudiante pierde un espacio legítimo para pensar distinto, no necesariamente por el contenido enseñado, sino por normas discursivas cerradas.
Normas discursivas cerradas
Reglas explícitas o implícitas de conversación donde ciertas posiciones quedan deslegitimadas antes de ser examinadas, reduciendo la deliberación real.
Apertura mental
Disposición educativa a examinar argumentos contrarios sin descartarlos de antemano por su origen, etiqueta ideológica o asociación institucional.
Preempción epistémica
Clausura anticipada de una idea antes de analizarla, normalmente porque se considera sospechosa por provenir de una empresa, tecnología, plataforma o discurso externo.
Cognición motivada
Tendencia a interpretar información de manera que proteja creencias, identidades o pertenencias previas, incluso cuando existe evidencia que podría cuestionarlas.
Cognición identitariamente protectora
Mecanismo por el cual una persona usa sus capacidades cognitivas para defender la identidad de su grupo, más que para evaluar la evidencia con neutralidad.
Perseverancia de creencias
Persistencia de una creencia previa incluso cuando aparecen datos, recomendaciones o evidencias que la contradicen.
Identidad profesional docente
Conjunto de creencias, valores, hábitos y autoimágenes que orientan cómo un docente entiende su rol, su autoridad, su práctica y su relación con la tecnología.
Identidad digital docente
Forma en que un profesor se reconoce y actúa dentro de entornos digitales, integrando competencias técnicas, criterios éticos, prácticas pedagógicas y límites profesionales.
Soberanía digital
Capacidad de una comunidad, institución o sistema educativo para controlar sus infraestructuras, datos, servicios digitales y condiciones de uso.
Gobernanza digital educativa
Marco de decisiones sobre quién posee, regula, financia, mantiene y usa infraestructuras, datos y servicios digitales en educación.
Datificación
Conversión de procesos educativos, comportamientos, interacciones y resultados en datos medibles, analizables y, eventualmente, gobernables por sistemas digitales.
Capitalismo de vigilancia
Modelo económico basado en capturar, analizar y monetizar datos de comportamiento, muchas veces bajo la promesa de personalización, eficiencia o gratuidad.
BigTech
Grandes corporaciones tecnológicas que concentran infraestructura, plataformas, datos, servicios digitales y capacidad de influencia sobre sistemas educativos y sociales.
Tecnofeudalismo
Lectura crítica del poder digital donde las plataformas funcionan como territorios cerrados que condicionan la participación, extraen valor y reducen la autonomía de quienes dependen de ellas.
Edutecnoimperialismo
Dominio de agendas, plataformas, infraestructuras y modelos educativos impuestos desde centros tecnológicos o corporativos externos a las realidades locales.
Pensamiento complejo
Capacidad de integrar pensamiento crítico, sistémico, científico e innovador para comprender problemas donde interactúan múltiples causas, actores, escalas y consecuencias.
Pensamiento sistémico
Forma de análisis que observa relaciones, interdependencias, incentivos, estructuras y efectos indirectos, en lugar de aislar un problema como si tuviera una sola causa.
Pensamiento científico
Disposición a formular preguntas verificables, contrastar evidencias, revisar hipótesis y distinguir entre intuición, correlación, causalidad y prueba.
Pensamiento innovador
Capacidad de imaginar, diseñar y probar alternativas, evitando que la crítica se quede solo en denuncia o diagnóstico.
Alfabetización crítica en IA
Competencia para comprender, usar, cuestionar y evaluar sistemas de inteligencia artificial considerando sus posibilidades, límites, sesgos, datos, efectos éticos y usos pedagógicos.
Inteligencia artificial generativa
Tipo de IA capaz de producir textos, imágenes, código, audio u otros contenidos a partir de patrones aprendidos en grandes conjuntos de datos.
Soberanía cognitiva
Capacidad individual e institucional para conservar criterio propio frente a sistemas automatizados que sugieren, clasifican, predicen o producen conocimiento.
Juicio profesional situado
Capacidad del docente para decidir responsablemente en contexto, integrando evidencia, ética, conocimiento técnico, experiencia pedagógica y condiciones reales del aula.
Referencias
Area-Moreira, M. (2026). Modelo didáctico para el desarrollo de la competencia crítica con IA generativa en educación superior. Pixel-Bit. Revista de Medios y Educación. https://doi.org/10.12795/pixelbit.116639
Editorial Team. (2020). The fatigue of critique? On Education. Journal for Research and Debate, 3(9). https://doi.org/10.17899/on_ed.2020.9.0
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Publicaciones previas de este espacio citadas en el texto
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